Agricultura andina: La encrucijada de los transgénicos

Nota pagina web

Periodistas de ciencia de tres países recopilaron en un extenso reportaje transfronterizo el dilema en el que se encuentran tres países involucrados en la agricultura Andina (Colombia, Perú y Ecuador) por la adopción de cultivos transgénicos en su territorio, un debate que se ha tornado más político que científico.

El reportaje Agricultura andina: la encrucijada de los transgénicos fue escrito por Ximena Serrano Gil (COL), Mara Brugés (COL), Daniel Meza (PE) y Tania Orbe (EC), y se logró gracias a la financiación de la organización de periodismo sin ánimo de lucro Inquire First a través de su proyecto Historias Sin Fronteras.

En el especial web, que cuenta con cinco artículos y mapas interactivos. Los periodistas discuten el impacto en la investigación y en los agricultores que las medidas prohibicionistas han tenido en países como Perú y Ecuador, o el que podrían tener si las iniciativas legislativas en contra de las semillas modificadas genéticamente prosperan en un país como Colombia que siembra cultivos transgénicos desde hace más de 15 años.

A continuación, compartimos, vía Agrobio, algunos extractos de los textos que hacen parte del reportaje con autorización de los periodistas.

Para ver el reportaje completo en su versión interactiva ingresa a: 
https://www.transgenicosandinos.historiassinfronteras.com/index.html

Agricultura andina: la encrucijada de los transgénicos

Colombia, Ecuador y Perú, países que hacen parte de los Andes, comparten gran parte de su biodiversidad agrícola y el dilema por el uso de las semillas nativas o transgénicas. Estas últimas están en vilo porque, a pesar de haber pasado por muchos estudios científicos, todavía hay quienes dudan de su seguridad e impacto tanto en la salud como en el medioambiente.

Aunque en estos países hermanos el uso de los OGM es conocido desde hace más de 20 años, la falta de consenso entre el gobierno, la comunidad científica y los agricultores ha hecho que cada nación se asegure de tener una legislación que limite o apruebe su uso, según el nivel de producción; sin embargo, hay movimientos internos en cada uno de los países andinos que van en contra de las disposiciones legales actuales.

COLOMBIA

 

 

 

 

 

 

 

 

Tomada de Historias Sin Fronteras

Por centurias la población de agricultores en Colombia ha estado integrada por campesinos, comunidades indígenas y afrocolombianas que, entre cantos y lágrimas, le aportan a la tierra sus tradiciones y creencias, las mismas que hoy los dividen entre el uso de la semilla manipulada genéticamente por el hombre o el de la semilla nativa, herencia de un conocimiento ancestral.

Pero ¿qué piensan otros agricultores no indígenas? Jairo Palma, representante de la Confederación Colombiana del Algodón (Conalgodón), se declara defensor unánime de la tecnología y defiende los resultados de la semilla transgénica con el manejo de plagas: “Nosotros éramos plagueros y ahora que tenemos tecnología transgénica nos dedicamos a otras cosas. Antes teníamos que hacer unas 20 aplicaciones y hoy máximo cinco. Como agricultor de familia y agrónomo de formación: “Yo manejo mejor 500 hectáreas de transgénicos y no 50 hectáreas convencionales. Y estoy más tranquilo”, asegura.

Si pequeños y medianos agricultores defienden la tecnología y algunos legisladores buscan su prohibición con el argumento de protegerlos y salvaguardar la soberanía alimentaria. ¿Quién tiene la razón? La ciencia tendría que desgranar los argumentos que validen las decisiones; pero, al parecer, la ciencia tampoco se pone de acuerdo.

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ECUADOR

Justo en el 2008, cuando el país se declaró en su constitución libre de cultivos y semillas transgénicas, Efrén Santos, PhD en biología molecular, volvió al Ecuador para poner en marcha la investigación genética en banano. Obtuvo los permisos del gobierno y ya lleva 12 años dedicado a la transformación del genoma del banano para la resistencia ante las plagas. Sin embargo, su trabajo no puede salir del laboratorio debido a las prohibiciones legales.

El banano modificado desarrollado en la ESPOL es resistente a la sigatoka negra, una de las principales enfermedades tropicales en este cultivo. Hoy el equipo del Centro de Investigaciones Biotecnológicas del Ecuador (CIBE) de esta universidad cuenta con 20 plantas modificadas genéticamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cortesía CIBE ESPOL Tomada de Historias Sin Fronteras

Debido a la prohibición de cultivar, el investigador Santos está adecuando un invernadero como extensión del laboratorio en el campus de la ESPOL. Piensa sembrar en macetas grandes, tipo reservorios de agua de 500 litros, para que esté contenido el suelo.

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PERÚ

 

 

 

 

 

 

 

 

Tomado de Historias Sin Fronteras

Para la familia de Francisco Lalupu (73 años), octubre significa el inicio de la temporada de la cosecha de maíz. Bajo el sol abrasador de la región más ecuatorial del Perú, empieza una larga cadena de producción de alimentos para aves de corral, el consumo humano, el comercio y la bebida preferida de nuestros antepasados, la chicha de jora.

Pero el año pasado fue distinto: miles de kilómetros al sur, en la capital, 104 congresistas votaron en contra del cultivo de una especie de maíz que el patriarca ha usado por años. Los representantes aseguraban “defender a los pequeños agricultores” y “proteger nuestra biodiversidad”

El debate público lo dominó un grupo diverso y poderoso: políticos, gremios agrarios, activistas y chefs. Con su lema “Perú, país libre de transgénicos”, fortalecieron la postura parlamentaria de ampliar por 15 años más la Moratoria –o impedimento de cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM).

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